Tipos de Impresoras

por | 29 abril, 2019

¿Vas a comprar una nueva impresora? Entonces lo primero que tendrás que decir es qué tipo de impresora es la que necesitas. Puede ser bastante difícil de buenas a primeras decirte a ti mismo si quieres una que sólo imprima monocromo (blanco y negro), en color, láser, LED, tinta, wifi, con escáner…

Tu decisión dependerá en lo que quieras hacer con la impresora, el volumen de trabajo, cuantas más personas la utilizarán, y sin duda, lo mucho que te quieres gastar tanto inicialmente como en el mantenimiento.
Los dos modelos más famosos de impresoras son las láser y tinta, ambas pertenecen a las de no-impacto, que no usan un dispositivo que da golpes para grabar en el papel.

Impresoras de tinta

Estas lo que hacen es lanzar tinta a través de agujeros extremadamente pequeños en el cabezal para crear una imagen. La razón principal para elegir una de tinta es por la calidad de foto. Estas siguen siendo las mejores en mezclar colores de una forma más sutil y profesional.

La otra razón para elegir una de tinta es porque pueden imprimir en una gran variedad de medios. Muchas de estas pueden imprimir en hojas especiales y en cualquier tipo de tamaño que tengas en mente. Así que no hace falta preocuparse mucho por el formato de salida ya que acostumbran a imprimir en casi todo.

Con una impresora de tinta, tienes versatilidad, pierdes velocidad: son más lentas y los modelos que están orientado a negocios, acostumbrarán a ofrecer mejor rapidez que aquellas que son para usar en casa.

El tipo de tinta que la impresora use puede afectar la calidad final. Una tinta líquida coloreada como acuarelas para pintar, es lo mejor para mezclar colores, pero a cambio pierdes en la precisión de textos y líneas finas. Una tinta basada en pigmento (partículas de colores suspendidas en líquido), generalmente creará un texto mucho más claro y líneas, pero no mezclará los colores tan bien como el primer tipo.

Deja de ser sorprendente entonces, que los tipos de impresoras que están pensadas para ser usadas para sacar imágenes, generalmente usarán la primera modalidad de tinta. Aunque puedes encontrar algunas que usan ambas dependiendo de si van a sacar texto o imágenes.

Como el coste del reemplazo de la tinta puede ser caro, vale la pena comprarla con cuidado. Por lo general, aquellas que son de gama baja usarán cartuchos de tres colores. Los tipos que usan cian, magenta y amarillo contenido en un paquete. No es lo que recomendamos, porque a la que te quedas sin un color, ya no puedes imprimir más y tienes que comprar otra tanda completa de paquetes.

Las de tinta que ofrecen cartuchos separados por cada color son más eficientes, y aquellas que separan el tanque de tinta del cabezal también te pueden ahorrar una cantidad interesante de dinero a la larga. Algunas impresoras también tienen la opción de que les puedas poner cartuchos de más capacidad, que ofrece un coste inferior por página comparado con los cartuchos estándar. Pero no consideres esta opción si no imprimes mucho.

Impresoras láser y LED

Aunque algunas oficinas pequeñas o departamentos podrían comprar una de tinta, lo más común y eficiente es que los tipos de impresoras que se compren en estos casos sean de láser o LED. Cada una de estas dos tecnologías utilizan una fuente de luz para propagarla por la imagen girando un tambor. La imagen atrae tóner, y este se transfiere desde el tambo hasta al papel en un proceso rápido.

Las impresoras LED y láser son generalmente las más rápidas y están perfectamente diseñadas para tener una salida de texto de primera categoría, aunque con unos gráficos aceptables pero más pensados para el uso ocasional. Lo que también es cierto es que también son más caras de comprar.

Estos modelos son además simples de usar, el tóner es barato, y tienden a ser muy fiables. Estos tipos de impresora pueden ser compradas a partir de los 100 (€ ó $) y se incrementan en coste a partir de ahí, dependiendo de las características y el volumen mensual que tengas en mente sacar.

Estas están pensadas para suplantar a las impresoras de tinta algún día, aunque es cierto que este proceso va pasando poco a poco. Algunas razones son bastante obvias: un lugar de trabajo se puede tomar su tiempo en reemplazar una máquina como esta. Otra de las razones pueden ser los recursos. Las de color son bastante más complicadas de manejar. Tienen cuatro tóner de color y cuatro tambores (uno para cada color) para reemplazar, al contrario de una láser monocromo en la que sólo encontramos uno.

Estos consumibles extras toman más espacio en la propia impresora, haciendo que el aparato sea más grande y pesada que un modelo que sólo imprime en negro. Además, los reemplazos de colores también se tomarán su espacio en los armarios de la oficina. Manejar el uso de colores dentro de un espacio de trabajo puede tener algunas inquietudes. Ningún encargado quiere a sus trabajadores usando colores que no hacen falta, o peor, usar la impresora para propósitos personales.

Si estás buscando en adquirir un tipo de impresora que sea para la oficina, mira modelos que vengan con software para controlar el acceso. A través de estas aplicaciones puedes, por ejemplo, designar qué usuarios pueden cambiar colores, o hasta cuáles de estos pueden usar en sus impresiones.

Eso sí. Si piensas que una en color que use láser o LED sacará fotos tan buenas como las de tinta de las que hablábamos antes, te lo tendrás que volver a plantear. La mayoría de estos utensilios que hemos probado pueden sacar perfectamente gráficas, logotipos, barras de colores, imágenes simples y demás, pero nunca fotos del tipo profesional. Hemos probado un puñado de modelos que pueden rivalizar con las de tinta en temas de calidad, pero como decíamos anteriormente, son de gama alta con precios mucho más disparados.


Impresoras 3D

Las impresoras 3D son las últimas que han aparecido en el mercado y con ellas podemos hacer, dependiendo del tamaño de la impresora, pequeñas piezas de todo tipo y color.

Para distinguir diferentes gamas o tipos de impresoras 3D, lo hacemos principalmente en función a la tecnología que usan para llevar a cabo la impresión.

Impresoras 3D por Estereolitografía (SLA)

Esta técnica fue la primera en utilizarse. Consiste en la aplicación de un haz de luz ultravioleta a una resina líquida (contenida en un cubo) sensible a la luz. La luz UV va solidificando la resina capa por capa. La base que soporta la estructura se desplaza hacia abajo para que la luz vuelva a ejercer su acción sobre el nuevo baño, así hasta que el objeto alcance la forma deseada.

Con este método se consiguen piezas de altísima calidad, aunque, por sacar un inconveniente, se desperdicia cierta cantidad de material en función del soporte que sea necesario fabricar.

Impresoras 3D de Sinterización Selectiva por Láser (SLS)

También conocido en inglés como Selective Laser Sintering (SLS), esta tecnología se nutre del láser para imprimir los objetos en 3D.

Nació en los años 80, y pese a tener ciertas similitudes con la tecnología SLA, ésta permite utilizar un gran número de materiales en polvo (cerámica, cristal, nylon, poliestireno, etc.). El láser impacta en el polvo, funde el material y se solidifica. Todo el material que no se utiliza se almacena en el mismo lugar donde inició la impresión por lo que, no se desperdicia nada.

Una de las impresoras 3D más famosas que utilizan esta tecnología de impresión 3D es la EOS.

Con las dos últimas tecnologías se consigue una mayor precisión de las piezas impresas y mayor velocidad de impresión.

Impresoras 3D por Inyección

Este es el sistema de impresión 3D más parecido a una impresora habitual (de tinta en folio), pero en lugar de inyectar gotas de tinta en el papel, inyectan capas de fotopolímero líquido que se pueden curar en la bandeja de construcción.

Impresión por deposición de material fundido (FDM)

También conocida por FFF (Fused Filament Fabrication, término registrado por Stratasys)

La técnica aditiva del modelado por deposición fundida es una tecnología que consiste en depositar polímero fundido sobre una base plana, capa a capa. El material, que inicialmente se encuentra en estado sólido almacenado en rollos, se funde y es expulsado por la boquilla en minúsculos hilos que se van solidificando conforme van tomando la forma de cada capa. Se trata de la típica bobina de filamento pla, abs, etc.

Se trata de la técnica más común en cuanto a impresoras 3D de escritorio y usuarios domésticos se refiere. Aunque los resultados pueden ser muy buenos, no suelen ser comparables con los que ofrecen las impresoras 3D por SLA, por ejemplo. La ventaja principal es que esta tecnología ha permitido poner la impresión 3D al alcance de cualquier persona con impresoras como la CubeX, Prusa o cualquier impresora de RepRap.

Actualmente se utilizan una gran variedad de materiales, entre los que predominan ABS y PLA.

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